Luchar por acabar con un nivel o Integrarlo y trascenderlo

Actualizado: 1 de sep de 2019




En la Teoría Integral se habla de que, en las personas (o cualquier holón), existe una fuerza ascendente (Eros) que lleva a cerrar etapas para abrir o transformarse en otra. Pero a esta fuerza ascendente también se le complementa con otra descendente (Ágape) que le lleva a incluir los niveles anteriores en esa transformación en forma de un objeto del sujeto. Es decir pasando a observar la etapa anterior como una parte nuestra, como un objeto y no como "yo mismo" o sujeto.

Para la Visión Integral, es claro que, para trascender (hacer que el yo sea un objeto y no un sujeto) no se trata de quitar atributos e importancia al "yo", ni de eliminarlo por incómodo. Se buscará por el contrario conocerlo y atenderlo sabios nos digan que no constituye nuestra auténtica identidad.

No hay que "matar al yo" sino que paradójicamente ampliar sus perspectivas (adquiriendo nuevas y nuevas creencias) y solo irá auto descubriéndose como un instrumento como un funcionamiento mecánico y no una entidad con identidad.

Yo no lo veo como una lucha contra el Ego, sino que como un tema de aprender a distinguir intensidades. Porque paralelamente van conviviendo diversas voces, energías más burdas y otras más sutiles, en diferentes niveles. Las energías más fuertes no nos permiten percibir las más sutiles, aquellas que nos permiten descubrir quienes somos en el fondo.

Pondré un ejemplo:

"Vamos a imaginar que estoy en medio de una plaza abarrotada de personas, coches, , eso me genera mucha tensión. Grito "Callaros" y no logro más que meter más ruido, intento eliminar sonidos y genero, con ello, más ruido. Me aislo en un banco con los oídos tapados pero sólo se calma durante un rato. Entonces, a raíz de algo que leí una vez, cambio la estrategia y dejo de luchar contra ello. Comienzo desarrollando mi cognición clasificando lo que veo, descubriendo sus sonidos y sus necesidades. También me relaciono con ellos y veo que no son tan amenazantes. Con los años aprendo a oír voces y sonidos más sutiles. Aún con ruidos de fondo puedo percibir el canto de unos pájaros y el juego tranquilo de unos niños en un rincón de la plaza. El ruido se hace más llevadero. Ya no soy parte de esos ruidos fuertes, he aprendido a observarlos. Con el paso del tiempo y el desarrollo de cualidades descubro entre los niños una voz que dice "estoy aquí", "te espero".

Pasan los años y sigo desarrollando niveles de inteligencias y soy capaz de darme cuenta que esa voz venía de mi interior y que cuando logro centrarme en ella me invade un estado de plenitud y silencio. Conforme más desarrollo mi capacidad de estar en la plaza ruidosa, más me acerco a esa voz interna. Descubro que esa voz interna es inseparable del bullicio, que sólo hay un camino, trascender el ruido estando en medio d la plaza, sólo allí surge y... Descanso esa "Conciencia" que siempre estuvo allí pero no alcanzaba a oir.

Que paradoja de la vida que cubriendo necesidades de un nivel con sabiduría estas desaparecen y no desatendiendolas, negandolas o intentando no identificarme con ellas. No luches contra tu ego, atiéndelo y con los años lo incluirás como un amigo y lo trascenderás. Fortalece las inteligencias del ego y estas bajarán el volumen que te permitirá oir la voz sutil de tu "Ser profundo". Las necesidades de tu cuerpo, emoción y mente generan un "ruido" que disminuye cuando son atendidas con conciencia y moderación.


© 2016 by Gustavo Calabró

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